domingo, 17 de noviembre de 2013

En un Hospital africano...









Una noche ingresó en un hospital de África, traído por sus parientes, un hombre que había sido mordido por una serpiente extremadamente venenosa. El médico de guardia se apresuró a preparar la jeringa y las ampollas que contenía un antídoto, atendió al enfermo y dijo: -Ya no se le puede ayudar; el hombre ha muerto. Entonces preguntó cuándo había sido mordido por la serpiente y se enteró de que esto había ocurrido al mediodía. – ¿Por qué aguardaron tanto tiempo antes de venir? – preguntó el médico a los familiares. – A la indicación del brujo, probamos otros remedios. Como no hacían efecto, decidimos traerle a usted – respondió uno de ellos.
 El médico meneó la cabeza ante tanta incomprensión y dijo muy serio: – En este paquetito se halla la única medicina que ayuda en caso de mordedura de serpiente. Si hubiesen venido más temprano, se hubiera salvado la vida de este hombre.
Quizá pienses ¡Qué gente, porqué esperó tanto! Pero… ¿está seguro de que no corre el riesgo de actuar tan imprudentemente como ellos? ¿Está consciente de que en cada ser humano se halla el veneno del pecado? La muerte es la paga del pecado. Dios mismo quiere evitarnos las consecuencias del envenenamiento por el pecado. Envió a su Hijo, Jesucristo, para que muriera en lugar de los pecadores. Sólo Él es el gran Médico que puede limpiarnos de todos nuestros pecados.

¡¡ NO DEJES QUE SEA DEMASIADO TARDE!!






El Amor todo lo Puede...


Amar es más que un sentimiento, es una decisión.
Un hombre fue a visitar a un sabio consejero y le confesó que ya no amaba a su esposa y que por eso pensaba dejarla. El consejero, lo escuchó atentamente, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: ÁMALA
Es que ya no siento nada por ella le explicó el hombre. Una vez más, el consejero le dijo: ÁMALA
Ante un momento de silencio, el viejo sabio, agregó: AMAR, es una decisión; AMAR, es dedicación y entrega; AMAR, es un verbo y el fruto de esa acción es el AMOR.
Ama a tu pareja, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela. Eso es todo, ÁMALA.
Si no AMAS a Dios, a tus padres, a tu pareja, a tus amigos, como a ti mismo, el AMOR puede tener estos terribles efectos:
La inteligencia sin Amor, te hace perverso.
La justicia sin Amor, te hace hipócrita.
El éxito sin Amor, te hace arrogante.
La riqueza sin Amor, te hace avaro.
La pobreza sin Amor, te hace resentido.
La belleza sin amor, te hace ridículo.
La verdad sin Amor, te hace hiriente.
La autoridad sin Amor, te hace tirano.
El trabajo sin Amor, te hace esclavo.
La sencillez sin Amor, te envilece.
La oración sin Amor, te hace introvertido.
La ley sin Amor, te esclaviza.
La política sin Amor, te hace ególatra.
La FE sin Amor, te hace fanático.
La Cruz sin Amor, se convierte en tortura.
La vida sin Amor, no tiene sentido.
¡¡Si buscas el verdadero AMOR, sólo lo encontrarás en DIOS!!

A mis Padres:

No me deis todo lo que os pida; a veces lo hago para ver cuánto puedo obtener.
No me deis siempre órdenes; si me pidierais las cosas con cariño, yo las haría más rápido y con más gusto.
Cumplid las promesas buenas o malas; si me ofrecéis un premio, dádmelo... pero también dadme el castigo si me lo merezco.
No me comparéis con nadie, especialmente con mis hermanos, no sería justo y me hace sufrir.
No corrijáis mis faltas delante de otros; enseñadme a mejorar cuando estemos solos.
No me gritéis; os respeto menos cuando lo hacéis. Además aprendo a gritar también y no quiero hacerlo.
Dejadme hacer las cosas por mí mismo; si lo hacéis todo por mí yo nunca aprenderé.
No digáis mentiras delante de mí, ni me pidáis que las diga por vosotros, aunque sea para sacaros de un apuro; me hacéis sentir mal y perder la fe en vuestra palabra.
Cuando yo hago algo mal, no me exijáis que os diga el porqué, pues a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estéis equivocados en algo, admitidlo para que crezca la opinión que tengo de vosotros y así me enseñareis a admitir mis equivocaciones.
Tratadme con la misma amabilidad y cordialidad con que tratáis a vuestros amigos; ya que, aunque sea vuestro hijo, también podemos ser amigos.
No me digáis que haga lo que vosotros no hacéis. Yo siempre aprendo, no por lo que me decís que debo hacer, sino por lo que veo que hacéis.
Enseñadme a conocer y amar a Dios, pero recordad que quiero aprenderlo a través de vuestro ejemplo.
Cuando os cuente un problema, no me digáis: “No tengo tiempo para tonterías” o “Eso no tiene importancia”; tratad de comprender y ayudadme. Para mí es importante.
Amadme mucho y decídmelo a menudo, a mi me gusta oírlo, aunque penséis que no es necesario.
“Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo, no se apartará de él” Proverbios: 22 / 6

¡¡Como cuesta esperar!!



Somos por naturaleza ansiosos y lo queremos todo ya. Queremos las respuestas aquí y ahora. No importa si somos niños o adultos, la ansiedad siempre está presente en nuestra vida.

Los adolescentes quieren tener pareja y la quieren ya. Es por eso que a veces se equivocan, porque con la prisa, eligen sin pensar ni consultar.
Los que buscan trabajo lo quieren ya. Salen con el periódico bajo el brazo y esperan que alguna puerta se abra y les permita empezar a trabajar hoy mismo.

Pero las puertas no siempre se abren y vuelven a casa desesperanzados.

Los que están enfermos quieren sanarse ya. No quieren seguir sufriendo. Quieren poder disfrutar de la vida ahora y terminar ya con todo dolor.

No importa cuál sea el problema, siempre es lo mismo, queremos la respuesta y la solución ya.

Miqueas (el profeta) también tenía problemas. Tenía los suyos propios y además los del pueblo. Había cosas que no podía solucionar, que escapaban de su control y no podía salir de su angustiante situación; quería mejorar, pero no podía hacerlo. De pronto, se dio cuenta que tenía un enorme recurso a su disposición y empezó a pedirle a Dios que le ayudara, con fe y confianza.

Frente a la ansiedad de las personas, la prisa por respuestas milagrosas y el deseo inmediato de cambiar una situación desagradable, Miqueas dijo: “Yo voy a esperar en Dios”.

Lo que Miqueas estaba viviendo era desagradable, pero dejó su problema en las manos de Dios y esperó confiadamente en su intervención.

Tal vez hoy estás pasando por un momento difícil, estás lleno de ansiedad, tu situación te parece insostenible y quieres respuestas que nunca llegan. Pero quiero decirte que no todo está perdido, hay esperanza y se encuentra en Dios.

Déjalo actuar porque Él sabe lo que hace, y así podrás esperar confiadamente.

Toda oración que llega al Trono de la Gracia, es escuchada y respondida, puedes esperar tranquilo, Dios ya sabe tu problema y tiene la solución.

“Pero yo esperaré en el Señor, pondré mi esperanza en Dios mi salvador, porque Él me escucha
rá” Miqueas 7:7

LA HISTORIA DEL SOL Y LA LUNA...


Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez se enamoraron perdidamente y desde ahí comenzaron a vivir un gran amor.

El mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio un toque final… ¡El brillo!
ÉL decidió que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche y por ese motivo estarían obligados a vivir separados.

Ambos fueron invadidos por una gran tristeza y cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían …

La LUNA fue quedándose cada vez más triste.

A pesar del brillo dado por Dios, ella se sentía sola.

El SOL a su vez, había ganado un titulo de nobleza “ASTRO REY” pero eso tampoco le hizo feliz.

Dios viendo esto los llamó y les explicó:

Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías.

En cuanto a ti SOL, mantendrás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminar la Tierra durante el día, darás calor al ser humano y solo eso hará a las personas más felices.

La LUNA mas triste se puso con ese cruel destino y lloró amargamente y el SOL al verla tan triste, decidió que no podría ser débil, ya que debía darle fuerzas y ayudarla a aceptar lo que Dios había decidido.

Aun así, el estaba tan preocupado que decidió pedirle algo a Dios:

"Señor, ayúdale a la LUNA por favor, es mas frágil que yo, no soportará la soledad … "

Y Dios… en su gran compasión… creó las estrellas para hacerle compañía a la bella LUNA.

La LUNA siempre que esta muy triste recurre a las estrellas que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.

Hoy ambos viven así… separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no puede disimular su tristeza.

El SOL arde de pasión por ella y ella vive en las tinieblas de su pena.

Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo logró… porque es mujer y una mujer tiene fases… Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es menguante, ni siquiera es posible apreciar su brillo.

LUNA y SOL siguen su camino. Él solitario pero fuerte y ella, acompañada de las estrellas, pero débil.

Los hombres intentan constantemente conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás ha conseguido traerla hasta la tierra, nadie realmente ha conseguido conquistarla por más que lo intentaron.

Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese realmente imposible, ni siquiera el de la LUNA y el SOL … fue en ese instante cuando Él creo el ECLIPSE.

Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.


* Cuando mires al cielo, a partir de ahora y veas que el SOL cubre a la LUNA es porque el SOL se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de Eclipse...

Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor
.

No guardes nada para una ocasión especial:

Un amigo abrió el cajón de la cómoda de su esposa y sacó un pequeño paquete envuelto en papel de seda que decía:
“Esto no es un simple paquete, es preciosa lencería”.
Tiró el papel que lo envolvía y observó la exquisita seda y el encaje. Ella lo había comprado hace 9 años en un viaje especial que realizaron juntos. Nunca llegó a usar la lencería.
Lo estaba guardando para una “ocasión especial”.

“Bueno” –pensó– “entonces, creo que esta es la ocasión”. Se acercó a la cama y colocó la prenda junto con las demás ropas que iba a llevar a la funeraria. Su esposa acababa de morir. Y volviéndose hacia mí, me dijo: “No guardes nada para una ocasión especial: cada día que vives es una ocasión especial”.
Hoy es un día especial, disfrútalo.
Y hoy en día sigo pensando en esas palabras:
han cambiado mi vida.

Ahora leo más y limpio menos.
Ahora me siento en la terraza y admiro la vista sin fijarme en las malas hierbas del jardín.
Paso más tiempo con mi familia y amigos y menos tiempo en el trabajo.
Quiero experiencias para disfrutar, no para sobrevivir.
Ya no guardo nada. Uso mis copas de cristal todos los días.
Me pongo mi abrigo nuevo para ir al supermercado, si así lo decido y me da la gana.
Ya no guardo mi mejor perfume para las fiestas especiales, lo uso cada vez que me apetece hacerlo.
Las frases “algún día…” y “uno de estos días”,
están desapareciendo de mi vocabulario.
Si vale la pena verlo,
escucharlo o hacerlo,
quiero verlo, escucharlo o hacerlo ahora.
No estoy seguro de lo que habría hecho la esposa de mi amigo si hubiera sabido que no estaría aquí para el mañana que todos tomamos tan a la ligera. Creo que hubiera llamado a sus familiares y amigos cercanos. Quien sabe, a lo mejor, hubiera llamado a algunos antiguos amigos para disculparse y hacer las paces por posibles enojos del pasado. Me gusta pensar que hubiera ido a comer comida china, su favorita.
Son esas cosas dejadas sin hacer, las que me harían enojar si supiera que mis horas están limitadas. Enojado porque dejé de ver a buenos amigos con quienes me iba a poner en contacto “algún día”… Enojado porque no escribí ciertas cartas que pensaba escribir “uno de estos días”. Enojado y triste porque no les dije a mis hermanos y a mis hijos con suficiente frecuencia, cuánto los amo.

Ahora trato de no retardar, detener o guardar nada que pudiera aportar risa y alegría a nuestras vidas.

Y cada mañana me digo a mí mismo que este día es especial, cada hora, cada minuto… es especial, único e irrepetible.
Si recibiste esto, es porque alguien te quiere y quiso compartirlo contigo. No guardes esta reflexión para el día de mañana. Ahora mismo es un buen momento para compartirlo con tus amigos y familiares. El momento es ahora, no mañana. Ahora es mejor que "uno de estos días" para compartir la alegría y motivación de disfrutar de la vida, que ese "uno de estos días" está muy lejano o puede no llegar nunca...

La mentira descubierta...


Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar.
Estábamos bien en el interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine.
Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad.
Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.
Cuando me despedí de mi padre él me dijo: Nos vemos aquí a las 5 p.m. y volvemos a la casa juntos.
Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una película doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo.
Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p.m.
Él me preguntó con ansiedad:
- ¿Por qué llegas tarde?
Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar... esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.
- Algo no anda bien en la manera como te he criado puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto.
Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo... así que yo conduje el auto 5 horas y media detrás de él... viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.
Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir. Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso... Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos ¿hubiese aprendido la lección?
¡No lo creo! Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo. Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer.
¡Éste es el poder de la vida sin violencia!
“Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión” -Albert Einstein-
Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi

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