viernes, 15 de noviembre de 2013

Racimos de Uvas...

Cuenta la historia que un día llamaron a la puerta de un convento. Pedro, el portero, vio con asombro que un hortelano de tierras cercanas le entregaba un hermoso racimo de uvas.
-Hermano: Te regalo este racimo de uvas en agradecimiento por la buena atención que me prestas cada vez que vengo al convento. 
El portero mientras lavaba el racimo, ya se imaginaba el gran festín que se daría. Pero, de pronto, se acordó de que en el convento había un hermano que había perdido el apetito debido a su enfermedad y pensó que si se lo regalaba, le ayudaría a reponerse y a recobrar el apetito. Sin pensar se lo llevó. El enfermo, al ver el racimo se sorprendió por su hermosura y agradeció a Pedro por su regalo.
Pero una vez que Pedro se había marchado, el enfermo, decidió no comerlo y dárselo al hermano enfermero que con tanto amor y desvelo lo atendía todas las noches. Así que llamó al enfermero y le contó que el portero le había traído este hermoso racimo, pensando que le ayudaría en su enfermedad. 
“Cómelo tú, le dijo, yo no tengo nada de apetito”. El enfermero no quería aceptarlo, pero ante la insistencia del enfermo, decidió comerlo en su cuarto dando gracias por tan preciado regalo.
Pero de camino a su habitación pensó que era mejor dárselo al cocinero que todos los días se esmeraba para que todos los frailes comieran lo mejor. Así que se dirigió a la cocina y le dijo al cocinero: Hermano este hermoso racimo es para ti, para que saborees estas exquisitas uvas.
Y así el racimo fue pasando de hermano a hermano por todo el convento, hasta que llegó de nuevo a la portería donde Pedro, extrañado decidió que el racimo no diera más vueltas, lo comió con tal gusto que le parecieron las uvas más sabrosas, del mundo.
“Cuando te interesas por el bien de los demás y compartes de lo tuyo para ayudar a otros, el Señor te lo devuelve, con la misma alegría que tú lo compartiste”

¿Cómo crear el hábito de leer libros en los niños?

Todos sabemos lo importante que es para el desarrollo intelectual de los niños adquirir el hábito de la lectura. Por tanto, partiendo de la base de que todos los niños imitan el comportamiento de sus progenitores, si los padres son aficionados a la lectura, a los pequeños les terminará picando el gusanillo del libro. Una buena manera de iniciar a los niños en la lectura es a través de los cuentos.

Actualmente, hay multitud de cuentos diversos: unos vienen con pegatinas, otros son colorear o traen desplegables. Es importante que el niño escoja el libro que le gusta para que tenga interés por leerlo. Evita que lo haga en contra de su voluntad, porque es posible que esta actividad produzca en él el efecto contrario.

Motivar en la lectura a los niños...
La gran dificultad a la hora de motivar al niño en la lectura reside en la falta de conocimiento, que tienen muchos padres, a la hora de situar a su hijo en este camino. El interés por la lectura puede ser sugerido al niño de una forma sencilla, espontánea y duradera, si tu hijo empieza a tener contacto con los libros desde muy pequeño, antes incluso de aprender a leer.

Si los niños están familiarizados con los libros, según algunas investigaciones, se encontrarán más preparados para tener éxito en los estudios. El acto de leer o simplemente de ojear un libro estimulará la inteligencia, la imaginación y la creatividad de los niños. Empieza hoy mismo a construir ese hábito diario tan enriquecedor para él y haz de tu casa una gran biblioteca. ¡Motiva a tus hijos a que lean!.

Consejos para fomentar la lectura en los niños
1. Predica con el ejemplo. Para empezar, es necesario que tu hijo te vea, siempre que sea posible, con un libro en la mano. Los niños sentirán más interés por leer un libro si ven que este hábito está presente en su entorno. Piensa que a los niños les encantan copiar e imitan como una forma de aprendizaje. Si ellos notan que te gusta leer y que tratas los libros con cuidado y respeto, ellos probablemente, harán lo mismo.

2. Fomenta el contacto con el libro. Es necesario estar convencido de que la lectura debe ser empleada como una forma más de diversión y no como una obligación. Los libros no deben ser introducidos en el entorno cotidiano del niño sólo cuando empiece la escuela o esté aprendiendo a leer. El contacto con los libros debe empezar antes.

3. Estimula sus sentidos. Cuando el bebé consiga sentarse firme en el suelo o en la cuna, ofrécele libros para que los maneje. Cómprale cuentos educativos, ¡le encantará!. Existen en el mercado pequeños y curiosos libros hechos con tela, e incluso con material plástico, indicados para el juego a la hora del baño.

Existen también pequeños diccionarios para que tu bebé se vaya familiarizando con las palabras, las letras, relacionándolas poco a poco a la imagen. El secreto a esta edad es hacer que el bebé vea el libro como un juguete más, con el cual podrá aprender, tornarse mayor, descubrir, crear fantasías, y oír muchas historias interesantes y encantadoras. Al principio, trata de dar preferencia a los libros ilustrados, con pocas palabras, y haz que tu hijo lo toque, lo acaricie y lo huela. Existen libros que contienen sonidos, trozos de lana y otros materiales para que los bebés disfruten también con el tacto. ¡Los hay también con olores!
4. Léele en voz alta. Cuando ya sea más mayorcito, lo ideal es leerle en voz alta, siguiendo siempre las historias del libro. Actualmente, muchos libros se venden con CD, una idea genial que encanta a los más pequeños. Dedica un rato todos los días para compartir con tus hijos en brazos el placer de leer un cuento, lejos de las distracciones de la televisión. Empieza con los cuentos tradicionales, clásicos, pero fundamentalmente elige libros que le agraden. Si un libro resulta aburrido, olvídalo y busca otro que sea más interesante.

5. Llévale a la biblioteca. Cuando tu hijo pueda estar quieto en un lugar cerrado, llévale a visitar una biblioteca. Así, el niño tendrá la oportunidad de familiarizarse con los libros, aprenderá a manejarlos y estará construyendo una amistad y un lazo con la lectura. Deseará volver muchas veces para elegir el libro que quiera.

6. Regálale libros. Otra forma de estimular el interés del niño por los libros, es convertir un libro en un premio. Cada vez que tengas que premiar a tu hijo por algo importante, regálale un libro sobre su tema preferido.

7. Anímale a participar de la lectura. Cuando termines de leer el cuento, pídele que te cuente lo que pasó con algún personaje, o incluso anima a tu hijo a adivinar lo que pasará al final. Aprovecha para hacer comentarios sobre las situaciones buenas y malas, y compara un fragmento de la historia con sus experiencias, haciéndole preguntas como: "¿qué harías en su lugar?, ¿a qué nos ocurrió lo mismo un día?".

8. Enriquece su biblioteca. Cuando sientas que tu hijo ya se interesa por las historias, se involucra con la trama, se identifica con los personajes, empieza a participar y a imaginar distintos finales, no dejes de sorprenderle con nuevos cuentos. Es recomendable dar continuidad a esta costumbre, abasteciendo siempre vuestra casa con nuevos libros y revistas.

Ladrón de sueños...





Ante un grupo de niños un hombre contó la siguiente historia:
Marcos era el hijo de un humilde entrenador de caballos. Su padre ganaba muy poco dinero y solo podía cubrir las necesidades básicas para mantener a su familia y mandar al niño al colegio.
Una mañana en la escuela, el profesor les pidió a los alumnos que escribieran cómo querían que fuese su vida cuando fueran adultos.
Marcos escribió siete páginas, esa noche, en la que describía su meta. Relató su sueño con mucho cuidado, detallando los pormenores e incluso dibujó un plano de todo el proyecto.
Él deseaba una gran extensión de terreno donde tener una vivienda, establos para los caballos, corrales para diversos tipos de animales y tierras dedicadas a la siembra y a la ganadería.
El proyecto era un sueño perfecto. Después de trabajar en él varias horas, creyó tener el proyecto más ambicioso que un niño podría llegar a tener. Con ánimo de ganador, al día siguiente se lo entregó a su profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado y con una nota que decía: «Ven a verme después de clases» Marcos, muy enojado, fue a ver a su profesor y antes de que éste dijera nada, le preguntó:
–¿Por qué usted me reprobó?
–Tranquilízate y siéntate, creo que lo tuyo es un sueño imposible de concretar. No tienes recursos; tienes una familia muy pobre. Para lograr lo que quieres, necesitarías mucho dinero.
Primero tendrías que comprar el terreno, pagar para construir todo lo que pretendes hacer, comprar los animales, semillas para la siembra y además tendrías muchos gastos de mantenimiento. Creo que es un proyecto millonario, que no estás en condiciones de lograr.
Quiero que revises tu trabajo y consideres algunos aspectos más realistas; tómate unos días, vuelve con el nuevo trabajo y reconsideraré nuevamente la nota, le dijo el profesor.
Marcos regresó a su casa, pero para nada estaba convencido. Pensó mucho tiempo en el asunto y finalmente le pidió consejo a su padre, para saber qué opinaba sobre esta idea.
Éste con mucha sabiduría, le respondió:
–Mira, hijo, tienes que decidir por ti mismo, creo que es una decisión muy importante para tu vida. Si crees de verdad que puedes llegar a lograr, tu sueño, a pesar de la opinión de tu profesor, hazlo. Mi consejo es que consultes a Dios, si tus deseos están dentro de Su voluntad, nadie en este mundo va a impedir que se haga realidad lo que te has propuesto.
–Gracias por tu consejo, papá, creo que tengo la respuesta para el profesor, respondió Marcos.
Regresó a la escuela, con el mismo proyecto, se lo entregó al profesor y le dijo:
«Usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño»
Los niños, que estaban escuchando la historia muy atentamente, recibieron una lección muy importante. Pero eso no era todo, el hombre les dijo:
Esta historia, es mi historia. Ustedes están en la casa que me propuse conseguir cuando era niño, mis sueños, se cumplió hasta el más mínimo detalle. Todavía conservo aquella tarea del colegio como recuerdo y símbolo de una fantasía que se hizo realidad.
«Jamás trates de robarle un sueño a nadie, simplemente porque tú no lo creas posible, porque un sueño sumado a la voluntad de Dios, siempre es realizable, por más alocado que éste te parezca»

¿Ser Infiel?


Antes de ser infiel , piensa que estas cambiando tardes y noches enteras por, como mucho, dos horas.

Que estas eligiendo los besos de alguien que te tiene ganas en vez de los de la persona que te AMA.

Que estas prefiriendo a una persona para la cual eres ''alguien mas'' en vez de la persona que quizás sea la única a la que de verdad le importes .

Que estas prefiriendo a alguien que pensó que estabas ''bueno'' en vez de alguien que cree que eres la persona mas hermosa del mundo.

Que estas optando por alguien que te alimenta el ego en vez de optar por alguien que te llena el corazón.

Que estas apartando de tu lado a una persona que daría la vida por ti, por alguien a quien apenas le interesas.

Que estas traicionando la confianza de alguien que piensa y se preocupa por ti las 24 horas del día a cambio de alguien que probablemente te olvide mañana...

El cuaderno rojo...



El cartero le entregó el telegrama y mientras Roberto le daba las gracias y empezaba a leerlo, no podía evitar que su cara mostrara una expresión de sorpresa más que de dolor.
Eran unas palabras breves y precisas: “Tu padre falleció. Lo sepultaremos mañana a las 18 horas. Mamá”
Roberto se quedó como estaba, de pie y mirando al vacío.
No sintió dolor, ni derramó ninguna lágrima, era como si hubiera muerto un extraño.
¿Por qué no sentía nada por la muerte de su padre?
Con un torbellino de pensamientos confusos en su mente, avisó a su esposa y emprendió viaje hacia la casa de sus padres. Mientras viajaba en silencio sus pensamientos pasaban por su mente a toda velocidad.
No tenía deseos de ir al funeral, sólo lo hacía para acompañar a su madre y tratar de aliviar su tristeza. 
Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien, desde aquel día de lluvia en que una serie de acusaciones mutuas, obligó a Roberto a irse para no volver nunca más.
Pasaron los años y Roberto vivía cómodamente. Se había casado y formado una familia, pero sólo se acordaba de su madre para su cumpleaños o alguna festividad.
A su padre sin embrago lo había borrado de su mente. Desde aquel fatídico día jamás lo vio ni habló con él. Jamás pudo superar el odio que sentía hacia él. 
En el velatorio se encontró con pocas personas. En un rincón del salón vio a su madre pálida, débil. Se notaba que había sufrido mucho. Tal vez porque siempre deseó que las cosas terminaran de otra manera. 
Cuando vio a su hijo, lo abrazó mientras lloraba silenciosamente, fue como si de pronto hubiera perdido toda esperanza.
Después, Roberto vio el cuerpo sereno de su padre. Estaba envuelto por un manto de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. Pero de los ojos de Roberto no cayó una sola lágrima, su corazón herido no se lo permitía.
Se quedó con su madre hasta la noche, la besó y le prometió que regresaría con sus hijos y su esposa para que los conociera. 
Ahora, por fin podría volver a su casa, porque aquella persona que tanto había odiado, ya no estaba en este mundo. Era el fin de la humillación, de las críticas, de los consejos ácidos de un sabelotodo. Por fin podría reinar esa paz que siempre quiso experimentar. 
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano
-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido, le dijo. Pero, sólo después de que él murió lo encontré entre sus cosas más importantes.
Roberto no le dio mucha importancia y emprendió el viaje de regreso. Unos minutos después de haber comenzado el viaje, se acordó y quiso averiguar de qué se trataba lo que le había entregado su madre.
Después de desenvolverlo con cuidado vio un pequeño cuaderno de tapa roja.
Era un libro viejo y sus páginas habían quedado amarillentas por el paso de los años y al abrirlo pudo leer en su primera página algo que había escrito su padre:
• Hoy nació Roberto, pesó casi cuatro kilos. ¡Es mi primer hijo, estoy muy feliz y mi corazón salta de alegría!
El relato continuó apasionando a Roberto, que con un nudo en la garganta, seguía leyendo:
• Hoy, mi hijo fue por primera vez a la escuela. Es todo un hombrecito. Cuando lo vi con el uniforme, me emocioné tanto que no pude contener las lágrimas. Le pido a Dios que lo guarde y le de sabiduría para ser un hombre de bien.
La emoción de Roberto iba en aumento y el dolor de su corazón cada vez era más intenso, mientras por su mente comenzaban a resurgir imágenes del pasado.
• Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no es suficiente, pero él se la merece porque es muy estudioso y dedicado. 
• Así que pedí un préstamo y se la compré. Espero poder pagarlo con las horas extras.
• La vida de mi hijo será diferente a la mía, yo no pude estudiar. Desde niño me vi obligado a ayudar a mi padre, pero deseo con todo mi corazón que mi hijo no sufra ni padezca situaciones como las que yo viví.
Roberto no podía creer lo que estaba leyendo, era como si un mar de dolor inundara su conciencia. Vinieron a su mente los recuerdos de su adolescencia, como se quejaba a su padre por no tener bicicleta como sus amigos… y continuó leyendo.
• Es muy duro para un padre tener que castigar a su hijo, sé que me odiará por esto, pero es la forma en que creo debo educarlo para su propio bien.
• Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que soy capaz de educarlo.
Roberto cerró los ojos y recordó la noche cuando por causa de una fiesta en su juventud hubiera podido ir a la cárcel. De hecho todos sus amigos pasaron la noche allí. Sólo lo evitó, el que su padre, precisamente esa noche, no le permitió ir al baile con sus amigos.
También recordó otra oportunidad en la que no le concedió permiso para salir. Esa vez el auto en el que debía haber estado, chocó y quedó totalmente destrozado contra un árbol. Le parecía casi oír las sirenas y el llanto de toda la ciudad mientras sus cuatro amigos eran llevados al cementerio.
Las páginas se sucedían con todo tipo de anotaciones, llenas de respuestas que revelaban en silencio, la tristeza de un padre que lo había amado tanto.
Por fin llegó a la última página y leyó:
Son las tres de la mañana, ¿Dios, qué hice mal para que mi hijo me odie tanto?
¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada de malo, solo intenté educarlo para que fuera un hombre de bien?
Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre. 
Te pido perdón si no he sido el padre que él merecía tener y deseo de todo corazón que me comprenda y me perdone.
Estas fueron las últimas palabras de un hombre que, aunque nadie le había enseñado, a su manera intentó ser el mejor padre.
El mundo quizás podía verle como demasiado duro o intransigente, pero en lo más íntimo de su ser había un hombre tierno y lleno del amor de Dios, que nunca supo como expresarlo ni a su propia familia.
La aurora rompía el cielo y un nuevo día comenzaba, Roberto cerró el cuaderno, se bajó en la primera estación y regresó de nuevo hacia donde habían vivido sus padres.
Regresó quizás deseoso de que todo hubiera sido un mal sueño, de poder encontrar a su padre con vida y pedirle perdón por todo el mal que le hizo, pero no...
Gritó frente a su tumba, hubiera querido poder abrazarlo, pero solo encontró un profundo silencio.
Destrozado, fue a ver a su madre. Antes de entrar en la casa vio una rosa roja en el jardín; acarició sus pétalos y recordó como su padre las cuidaba con tanto amor. Esta fue la manera de encontrar paz en su corazón, ya que mientras acariciaba esa rosa, sintió como si acariciara las manos de su padre y descargara su dolor para siempre. Calmado ya, con voz suave se dirigió a su padre muerto: “Si Dios me mandara a elegir, no quisiera tener otro padre que no fueras tú. Gracias por tanto amor y perdóname por haber sido tan ciego”
Esta lección le hizo reflexionar, ya que él también era padre y se dio cuenta de que no estaba dando lo mejor de si, ya que las ocupaciones, los problemas y el stress, habían creado un silencio entre él y sus hijos.
A partir de ahora, decidió que su vida cambiaría radicalmente y que se compraría un cuaderno de tapa roja para poder anotar cada una de las historias que a partir de ese momento sucedieran en su familia.
¡¡La adolescencia y la juventud son los únicos problemas que sólo se solucionan con el tiempo!!

¡¡AUNQUE LEJOS ESTÉS...ENTRE TU Y YO NO HAY DISTANCIAS!!


Me gusta sentirte tan mío
me gusta saber que de mi amor te sientes perdido 
que mi nombre pronuncias todo el día
que camino por tu cabeza y te hago preso de este amor...
Me gusta saber que soy la dueña de tus más íntimos secretos y fantasías.
Te gusta que te llame y tu nombre pronuncie cuando cerca de ti me sientes...
Te gusta que tu cuerpo desee
te gusta que de vida a tus sueños
porque aquello alienta tus ansias
y sólo quieres besarme...
-Ya sabes amor-
Que también me gusta sentir tus labios junto a los míos
sin haberlos siquiera rozado,
me gusta sentir tu respiración en mi oído...
Y aún no te he conocido...
-Y mira mi piel-
Mira como renace cada día que hacemos el amor
aun sin habernos visto jamás, es que no es necesario,
amor, sólo importa que los dos necesitemos este amor
que nos arropa, mientras lejos estamos...
Ya llegará...
Sí, llegará ese día en que abrazados
sintamos nuestros cuerpos
hablando el idioma de nuestros cuerpos,
quemándonos en esa llama que enciendes, 
cuando me dices palabras tan nuestras 
que sólo mi corazón entiende...
Nos gusta este amor, 
nos gusta este sabor de besos lejanos... 
pero a la vez tan cercanos.
-Porque entre tú y yo no hay distancias -
(Sólo instantes)
Nos gusta este amor.
Te gusta como te amo.
Así es nuestro amor.
Amémonos con nuestro amor.
( Me gusta sentir todo esto)
-Aunque lejano estés...
Shoshan

¿Virtual?

Mientras que aquí las personas denominan “virtual” a cualquier sentimiento, yo siempre creí que todos los sentimientos eran reales.
Nunca logré sentir algo únicamente mientras me encontraba “en línea”, y después salir de esa relación como se sale en “sin conexión”.
Yo creí en todo lo que sentí y oí.
Yo creí en todo lo que me fue prometido.
Yo creí de la misma manera en que las personas creen en otras cuando están frente a frente.
Yo creí que mis deseos comunes y naturales iban a realizarse.
Yo creí en la boca que hablaba y en los dedos que escribían lindas palabras para mí.
Yo creí en todo momento que existía una sintonía especial Yo hasta creí en las “mentiras sinceras”, porque así las cosas podrían ser más humanizadas… menos difíciles.
Yo creí que las personas cambian, que el carácter se modifica, que nos necesitamos demasiado para saber vivir en la verdad y con honestidad.
Yo creí que sólo bastaba con hablar con el corazón y dejar que los dedos escribieran libremente.
Yo creí y no recelé hasta el momento en que me di cuenta de que solamente “YO” había hecho “mi realidad” de la “virtualidad” que aquí impera.
Yo creí hasta que comprendí que algunas personas apagan la máquina y se apagan con ella, o simplemente “bloquean” algún nombre cuando ya no sienten deseos de “mentir más”.
Tan simple como accionar el control remoto… demasiado simple para quien no “advierte” que detrás de la máquina hay personas con sentimientos,esperanzas, deseos y nostalgias.
Parece complicado para esas personas entender que cuando se apaga el monitor, el sonido y todos los recursos para estar “en linea”, no hay forma de “apagar” a la persona que está del otro lado.
No se apagan los sentimientos, no se colocan en “Ausente” cariños, caricias y sonrisas.
No se eliminan placeres, alegrías e intercambios como si fueran un virus.
No se borran de la memoria detalles de una relación pura.
Nuestra memoria, no se formatea.
Yo creí… Y hoy llevo mis sentimientos en la memoria, en el alma y dentro de mi corazón, hecho de músculos, venas y sangre, que circula bombeando vida, y todavía tengo un poquito de esperanza en que del otro lado exista alguien semejante y no solo cables conectados a una computadora enviando cualquier cosa hacia cualquier lugar.
Yo creí… Sinceramente, yo creí…
¡¡No olvidemos nunca que detrás de cada pantalla de ordenador existen personas con sentimientos reales… No juguemos con ellas!!


Beba esto durante treinta días: la gordura de su barriga va derretirse como una paleta.

Si está tratando de perder peso y quemar grasa, esta bebida que mostraremos hoy es súper efectiva para ayudarlo a lograr ese o...